DÍA 3: DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

MI HISTORIA DE ABUNDANCIA

Aquello que observo, creo.  Esta es una propiedad que fue descubierta por la física cuántica. Modifico la realidad con mi observación. Y eso, cuando lo tomamos para nuestra vida cotidiana, toma un sentido transformador. Si observo lo que  no tengo, lo que me falta, voy a seguir justificando y creando esa falta. SI observo lo que puedo, lo que tengo, las oportunidades que hay, ellas aparecerán.

En algún momento, cuando me dijeron esto, yo apenas tenía dinero y estaba sin trabajo. Sé lo que se siente y esto que te cuento, es lo que hice para salir adelante. Agradecí y pensé en lo que sí tenía, aún cuando no me lo creía. Respiré profundo y conecté con lo que la vida me estaba dando en ese momento.

Y cuando leí: Tu observación cambia tu realidad, pensé en el plato de arroz que tenía como único alimento en mi mesa. Recordé que alguien me había dicho que en la India, o en un pueblo con tradición hinduista, cuando se cae un grano de arroz, lo levantan, porque veneran cada grano de arroz. Para ellos es un alimento sagrado. Comer un plato de arroz es señal de abundancia. Y allí comprendí que yo estaba considerando carencia ese plato. Que la realidad no estaba en el plato sino en la interpretación que yo le estaba dando. Por lo cual, decidí sentir la riqueza y la abundancia que el universo me estaba brindando. Tuve alegría de comerlo. Y algo se transformó. Darme cuenta de que la riqueza y la carencia eran solo parte de mi mente, me llevó a comprender esta “riqueza” que estaba dejando pasar y la carencia que estaba creando, que solo estaba mirando una cara de la moneda. Decidí ver en todo, la otra cara. Una vez que terminé de comer, comencé a re-interpretar cada cosa que tenía como riqueza. Y allí vi que mis conocimientos eran riqueza, mis manos, mirar, caminar, poder trabajar era riqueza. Solo me faltaba crear la oportunidad. Y eso hice. Crearla. Al comprender que mi mente estaba interpretando, decidí hacer lo que decía la física cuántica: crear la realidad que quería vivir. Sin dar lugar a que mi mente vuelva a llevarme a lo que faltaba.SI lo que creaba no era la realidad, sino una cara, iba a mirar más allá, hasta ser capaz de ver la otra cara. Y la vi en todas las mismas cosas que ya tenía.

En una semana, ocurrió la transformación. Nunca más volvió a faltar alimento. Siempre llega. Y comenzaron a llegar las oportunidades de trabajo y el dinero. Y nunca más faltó. Cuando dejamos que un rayito de luz ilumine la oscuridad, ella se desintegra para dar espacio a toda la luz. La abundancia es igual. Cuando dejamos que ella aparezca como el rayo de luz, ilumina oportunidades, caminos, corre resistencias, miedos, habilita para nosotros todo lo que somos capaces. Tenés que estar dispuesto, dispuesta a cambiar ese primer pensamiento. Mañana veremos de qué manera y cómo hacerlo con el dinero.

Deseo que siempre puedas ver la cara de la abundancia, porque siempre está presente, en todo.

Un abrazo!

Laura Barrera.