ACEPTAR

Aceptar no implica que te guste lo que pase. Claro que no  nos puede gustar que haya gente muriendo por un virus, que no nos guste dejar todo para encerrarnos, que no podamos trabajar, que se nos resienta la economía. Puede no gustarnos, claramente. Pero aceptar es una decisión  que tiene que ver con cómo vamos a vivir lo que nos ha tocado vivir, sin olvidarnos que aún en estas circunstancias somos creadores de nuestra realidad, en unidad con lo que ocurre en el universo.

Una de las principales razones por las cuales “sufrimos” con lo que nos pasa, es por nuestra necesidad de juzgar y de controlar lo que pasa. Sufrimos porque interpretamos que esto que está sucediendo no es bueno. Y quisiéramos que sea de otra manera. Nos resistimos y queremos cambiarlo,  que sea de la manera que nosotros imaginamos que debe ser,  que vuelva a lo que era antes, o  que se acomode a lo que para nosotros “está bien”. En este juego nos pasamos  muchas veces la vida y nos pasaremos la cuarentena, si no reflexionamos.

Queremos  acomodar los hechos a nuestros juicios… y esto la mayoría de las veces es imposible. Resistirnos a lo que es, es una gran fuente de sufrimiento, de enojo y de miedo. Aceptar, resulta el gran desafío, el gran aprendizaje que implica tener que soltar el control de las cosas, liberar al ego del dominio de todo y dejar que todo fluya en un orden universal.

Dejar de juzgar resulta imprescindible. Cuando tantas veces se repite esto de “Soltar” , me preguntan:  cómo es, cómo se hace? Y esto es soltar, entre otras cosas… dejar de poner un calificativo de bueno o malo , dejar de pretender controlar todo, todo el tiempo, dejar de querer acomodar las cosas a nuestra manera y permitir que la vida nos guíe, dejar ir todo lo otro, lo que tenía que ver con nuestra necesidad de acomodar la realidad a nuestro molde.

Es fundamental no resistir, no pelearnos con lo que pasa, aceptando. Dejando de pelearnos con lo que es, sacando energía en eso para ponerlo en crear lo mejor para nosotros aún en estas circunstancias.

Hay un gran movimiento de transformación, energía de cambios profundos… aceptar este proceso sabiendo que lo único que podemos hacer es quedarnos en nuestras casas, o estar al servicio de lo que ocurre, como médicos, personal de salud, policías, gobernantes, gente del rubro alimento, etc.

Aceptar lo que pasa, evita el sufrimiento, nos ayuda a sacar algo creativo de esta situación, nos permite tener equilibradas  las defensas de nuestro cuerpo, al poder soltar el enojo y el miedo que están tras los juicios y el control.

Aceptar es un acto de sabiduría y de adaptación a esta movida del universo. Nada escapa a él, llámalo Dios, Fuente, consciencia, o como lo sientas… Solo es cuestión de aceptar para poder encontrarnos con el sentido de todo esto que ocurre. Y esto lo podemos lograr cuando nuestra cabeza deja de pelearse con lo que es.

Recuerden que el 3 de abril comenzamos el quinto curso de la Formación de Coaching y Liderazgo Cuántico.

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Un gran abrazo virtual!

#YoMeQuedoEnCasa

Hasta mañana

Laura Barrera